Semanas antes de morir, Oliver Tree ya había tomado una decisión que ahora resuena de otra manera. En una entrevista del 24 de abril de 2026 en el programa Zach Sang Show, el cantante y productor de 32 años confesó sin rodeos que su familia no recibiría ni un centavo de su fortuna. No era un impulso, era su testamento.
En su lugar, creó una fundación llamada ‘Dr. Oliver Tree’s Art Grants for Baby Geniuses’, destinada a apoyar a artistas emergentes con los intereses y regalías que generara su música. La única excepción: si algún día tuviera hijos, les cubriría los estudios universitarios. Al momento de su muerte, no estaba casado ni tenía hijos.
El 14 de junio de 2026, Oliver Tree Nickell murió en la colisión de dos helicópteros sobre Río de Janeiro, en un accidente que dejó seis fallecidos. Horas después, aquella entrevista volvió a circular con una fuerza distinta, ya no como polémica, sino como su última voluntad real.

