Hoy se cumple un mes de aquella terrible tarde que, a pesar de parecer normal por tratarse de un día feriado, cambió drásticamente la vida de los venezolanos. Muchas familias se encontraban en sus hogares disfrutando de un partido y compartiendo momentos de unión cuando un fuerte ruido y un intenso movimiento de la tierra los sorprendió, percibiéndose con mayor fuerza en el estado La Guaira y en Caracas.
Este 24 de julio coincide nuevamente con un día feriado, pero aún resulta increíble creer que haya ocurrido una tragedia de tal magnitud. Dos terremotos sacudieron consecutivamente a Venezuela: el primero de magnitud 7.2 y, seguidamente, otro de 7.5.
Justamente a las 6:04 de la tarde una hora que jamás se borrará de la memoria de un país que todavía lucha por recuperarse de semejante evento continúan las labores de rescate de cuerpos sin vida. Las secuelas son devastadoras para quienes lo perdieron todo: sus casas, familiares y amigos, quedando con la dolorosa incertidumbre de no entender el porqué de lo sucedido.
Varios periodistas han recogido los desgarradores testimonios de los sobrevivientes, evidenciando lo duro que ha sido este proceso de duelo y reconstrucción.
Hasta la fecha, el Gobierno de Venezuela contabiliza 5.398 personas fallecidas y 16.740 heridos.

