
En los últimos meses, videos de personas que caminan en cuatro patas, gruñen o imitan comportamientos animales se han vuelto virales en plataformas como TikTok e Instagram, generando preocupación entre padres, educadores y especialistas en salud mental.
El fenómeno suele estar vinculado a comunidades conocidas como furries y therians, aunque expertos advierten que muchas veces ambos términos se confunden o se utilizan de forma incorrecta en redes sociales.
Los furries forman parte de una subcultura creativa que gira en torno a personajes animales con características humanas. Se trata principalmente de una afición artística y social, similar al cosplay, sin que sus integrantes crean ser animales en la vida real.
Por otro lado, los llamados therians describen una conexión personal o espiritual con un animal específico. Algunos jóvenes comparten en redes experiencias donde expresan sentirse identificados con conductas o instintos animales, lo que ha generado debate sobre identidad, influencia digital y límites entre expresión personal y realidad.
Psicólogos consultados señalan que no existe un diagnóstico clínico oficial que catalogue este fenómeno como un trastorno en sí mismo. Sin embargo, advierten que la exposición constante a contenido viral puede influir en menores que aún están en proceso de formación de identidad.
Especialistas recomiendan a los padres mantener comunicación abierta con sus hijos y evitar la estigmatización. “La clave es entender qué hay detrás del comportamiento: si es una expresión creativa, una etapa de exploración o una señal de algo más profundo que requiera apoyo profesional”, explican.
Mientras tanto, el debate continúa creciendo en redes sociales, donde algunos defienden estas expresiones como parte de la diversidad moderna, y otros cuestionan hasta qué punto la viralidad digital está moldeando nuevas formas de identidad en las generaciones más jóvenes.
